Llamados a Santificarse en el Matrimonio

Dios llama a opciones definitivas, tiene un proyecto para cada uno: descubrirlo, responder a la propia vocación, es caminar hacia la realización feliz de uno mismo. Dios nos llama a todos a la santidad, a vivir su vida, pero tiene un camino para cada uno. Algunos son llamados a santificarse construyendo una familia mediante el sacramento del matrimonio.

Hay quien dice que hoy el matrimonio está "pasado de moda"; en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es "disfrutar" el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, "para siempre", porque no se sabe lo que pasará mañana.

Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a "ir contracorriente". Atrévanse a ser felices. Francisco

La Solidaridad

El encuentro y la acogida de todos, la solidaridad, es una palabra que la están escondiendo en esta cultura, casi una mala palabra; la solidaridad y la fraternidad, son elementos que hacen nuestra civilización verdaderamente humana...

Ser servidores de la comunión y de la cultura del encuentro... Y hacerlo sin ser "presuntuosos" imponiendo nuestra verdad, más bien guiados por la certeza humilde y feliz de quien ha sido encontrado, alcanzado y transformado por la Verdad que es Cristo, y no puede dejar de proclamarla. Francisco

La Iglesia, Comunidad de Dios que...

La Iglesia no es una organización social, filantrópica, como muchas otras: es la Comunidad de Dios, es la Comunidad que cree, ama y adora al Señor Jesús y abre sus "velas" al soplo del Espíritu Santo, y por eso es una comunidad dispuesta a evangelizar...

(...) muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo necesitan encontrar al Señor o volver a descubrir la belleza del Dios cercano, del Dios que en Jesucristo nos mostró su rostro de Padre y nos llama a reconocer el significado y el valor de la existencia. El momento histórico actual está marcado por luces y sombras. Somos testigos de actitudes complejas: encerrarse en sí mismos, narcisismo, deseo de posesión y consumo, sentimientos y afectos desligados de la responsabilidad. Muchas son las causas de esta confusión, que se manifiesta en un malestar existencial profundo, pero en el fondo de todo se entrevé la negación de la dimensión trascendente del ser humano y de la relación fundamental con Dios. Por esto es decisivo que las comunidades cristianas promuevan caminos de fe válidos y concienzudos. Benedicto XVI

La Libertad Religiosa

La libertad religiosa no es meramente un derecho a ser libre de presiones externas, sino que también es un derecho a ser auténtica y plenamente católico, a practicar la fe, a construir la Iglesia y a contribuir al bien común, proclamando el Evangelio y la Nueva Noticia a todos, e invitando a todos a la intimidad con el Dios de la misericordia y la compasión manifestado en Jesucristo. Benedicto XVI

Trabajo -Fiesta -Familia

El trabajo y la fiesta están íntimamente ligados a la vida de las familias: condicionan las decisiones, influyen en las relaciones entre los cónyuges y entre los padres y los hijos, e inciden en la relación de la familia con la sociedad y con la Iglesia. La Sagrada Escritura (cf Gn 1-2) nos dice que familia, trabajo y día festivo son dones y bendiciones de Dios para ayudarnos a vivir una existencia plenamente humana. La experiencia cotidiana confirma que el desarrollo auténtico de la persona incluye tanto la dimensión individual, familiar y comunitaria, como las actividades y las relaciones funcionales, así como la apertura a la esperanza y al Bien sin límites.

En nuestros días, por desgracia, la organización del trabajo pensada y realizada en función de la competencia del mercado y del máximo beneficio, y la concepción de la fiesta como oportunidad de evasión y de consumo, contribuyen a disgregar la familia y la comunidad y a difundir un estilo de vida individualista.

Por eso hay que promover una reflexión y un compromiso dirigidos a conciliar las exigencias y los momentos del trabajo con los de la familia y a recuperar el verdadero sentido de la fiesta, especialmente de la dominical, pascua semanal, día del Señor y día del hombre, día de la familia, de la comunidad y de la solidaridad.... para replantear el trabajo y la fiesta desde la perspectiva de una familia unida y abierta a la vida, bien integrada en la sociedad y en la Iglesia, atenta a la calidad de las relaciones además de a la economía del mismo núcleo familiar. Benedicto XVI

Cómo Vivimos

1. Hoy estamos todos en peligro de vivir como si Dios no existiera: parece muy alejado de la vida actual. Pero Dios tiene mil maneras, para cada uno la suya, de hacerse presente en el alma, de mostrar que existe y que me conoce y ama.

2. El verdadero desarrollo no se establece en función de lo que una persona "tiene", sino que debe abarcar valores superiores como la fraternidad, la solidaridad y el bien común.

3. El ejercicio de la autoridad, en todos los niveles, se debe vivir como un servicio a la justicia y a la caridad, en la búsqueda constante del bien común.

(...) la fe, la amistad con Cristo, crean el sentido de la justicia, de la igualdad de todos, de los derechos de los demás y crean el amor, la caridad. De esta caridad nace también la esperanza, la certeza de que somos amados por Cristo y de que su amor nos espera y nos capacita para imitarle y ver a Cristo en los demás. Benedicto XVI

Nota del Equipo Web: Las itálicas en textos que no están entre comillas, son nuestras.