«A título personal, como hogar, en su amor y en su misión:
¡Sean exigentes, no desfallezcan jamás!»

Meditación

 

«No piensen que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada». (Mt 10,34)

«Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No pueden servir a Dios y al dinero». (Mt 6,24)

«Se los repito, es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de los Cielos». (Mt 19,24)

«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de los Cielos». (Lc 9,62)

«Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos». (Mt 8,22)

«Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo, y arrójalo fuera de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehena». (Mt 5,29)

Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame». (Lc 9,23)

«Cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío». (Lc 14,33)

«¡Qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida; y pocos son los que lo encuentran!». (Mt 7,14)

(Citas del Evangelio seleccionadas por el Padre Caffarel)

Introducción

Si hay una palabra que aparece frecuentemente en los escritos y en las charlas del padre Caffarel, es la palabra Exigencia. En numerosos textos recuerda su íntima convicción de que a ese amor total que es el de Dios para con el hombre, éste último debe responder con un mismo amor incondicional.

La vida cristiana es exigente, la Cruz está presente. Requiere una disciplina personal, un entrenamiento permanente en la oración, en la meditación que el padre se impone y que desea que los cristianos adopten también, con la única intención de responder al inmenso Amor de Dios. En toda la obra del padre Caffarel se encuentra este denominador común de la exigencia, la ascesis, el deber de obediencia.

Eso hace que a veces pueda parecer una persona austera, dura, pues utiliza un discurso voluntarista contra el laxismo del ambiente. Pero esta exigencia la vivía con una vida totalmente ofrecida, con un amor incondicional a Cristo. Ella se traducirá para los matrimonios de los Equipos de Nuestra Señora en la propuesta de la Carta y de las «obligaciones».

Al padre Caffarel no le gustaba la pereza, la dulce pasividad, la autosatisfacción. Su preocupación por la oración, se tradujo en la escuela de oración de Troussures donde quería que los que participaban estuvieran animados de una voluntad firme y de una decisión sin concesiones. Buscar a Cristo, que cada uno le descubriera vivo en su interior, tal era su obsesión que explica su firmeza.

Textos escogidos

Las Exigencias De Cristo Van Terriblemente Lejos

¿Podría ser que Cristo hablase con la única intención de desalentar a las almas de buena voluntad? (Ver atrás los textos de Meditación).

Es verdad que, al presentarnos este ideal en toda su deslumbrante pureza, el padre Caffarel pretende que ajustemos nuestra vida a él, pero quiere también, antes que nada, que confrontemos nuestra manera de pensar y vivir a esas exigencias, para que descubramos todo lo que en nosotros las rechaza, se les opone, para que, en una palabra, tomemos conciencia de nuestra condición de pecadores.

¿Y no es eso en definitiva lo que más nos molesta? ¡Tenemos tanta necesidad de estar contentos con nosotros mismos, de poder enumerar nuestros logros! y sin embargo, si abrimos el Evangelio, no tenemos más remedio que culpabilizarnos.

A este sentimiento quiere enfrentarnos Cristo, pues la verdad es que no tenemos espontáneamente la actitud del publicano: «¡Dios mío, ten piedad de mí que soy pecador!» (Lc 18,13).

Descubrirnos pecadores y que no podemos librarnos de esa condición, por mucho que lo deseemos, y en consecuencia reconocer que necesitamos imperiosamente un salvador, he aquí la primera convicción que Cristo se propone despertar en todo hombre. Aquél que se niegue a ello, no puede pretender estar ya comprometido en el seguimiento de Cristo.

El ideal evangélico es difícil de realizar, es cierto; pero si lo aceptamos de entrada y nos adherimos a él, reconociendo cuán alejados nos encontramos, deseando con toda nuestra sinceridad conformar a él nuestra vida, entonces la gracia del Señor vendrá en nuestra ayuda. ¡Ella ha hecho otros muchos milagros! «Para Dios, no hay nada imposible». Por ello no podemos tampoco aceptar el desánimo.

Pero claro, si uno no tiene la intención de renunciar al amor y a la estima de sí mismo, entonces, cuidado con abrir el Evangelio. Es un libro pequeño terriblemente inquietante.

Y digo esto porque se enfrenta a nuestra tranquilidad y la pone en tela de juicio.

Lettre mensuelle des Equipes Notre Dame; Novembre 1963

Encontrarán la CARTA de los EQUIPOS de NUESTRA SEÑORA...

Es un gran acontecimiento en la historia de nuestros grupos de matrimonios. No queremos decir que esta Carta, tal como se presenta, sea perfecta. Estamos convencidos de lo contrario. Pero responde al deseo de numerosos grupos, a menudo expresado estos últimos años, de recibir una dirección firme, orientaciones precisas y un marco robusto. Esto es lo que esta Carta les ofrece.

Continúen caminando; no se trata de teorizar, sino de vivir. La vida evidenciará las modificaciones que deben introducirse en esta ley.

Muchos de ustedes quizás pensarán leyéndola, que no aporta nada nuevo. Afortunadamente. Eso prueba que recoge las experiencias que están viviendo — no es una elucubración mental hecha en la estratosfera.

Después de haberla leído y haberla meditado, aplíquenla.

Es posible que entonces les parezca terriblemente exigente sin haberles dado esa sensación antes. No a causa de obligaciones extraordinarias, sino porque exige que todo lo que hasta ahora simplemente intentaban, lo hagan a conciencia de ahora en adelante. ¿No se realiza la educación de los niños a través de las pequeñas cosas de la vida diaria?

Del mismo modo, ajustándose a cumplir exactamente las obligaciones propuestas en esta regla, es como se ayudarán a ustedes mismos y ayudarán a otras parejas amigas a vivir siempre con mayor perfección su vocación de esposos, padres y personas.

Si fuera más flexible, esta Carta habría convenido quizá a un mayor número. Y sin embargo, hemos renunciado deliberadamente a una devaluación de la mística y la disciplina, ya que no hemos querido decepcionar a tantos hogares, sobre todo entre los jóvenes, que aspiran a una ley exigente que les ayude a vivir en un clima de vitalidad cristiana. No se comprometen a la fuerza con esta Carta. No es deshonroso, para un hogar o para un grupo, retirarse. Pero los que la adopten, que lo hagan sin reticencia, con determinación.

Nosotros hemos asumido nuestra responsabilidad. Oren, reflexionen, asuman la suya.

Lettre mensuelle des Equipes Notre Dame; Janvier 1948.

Una Reunión de Equipo…

…que no es desde el principio un esfuerzo en común para encontrar a Jesucristo, es otra cosa diferente a una reunión de los Equipos de Nuestra Señora.

Ser exigente, con una exigencia de amor, no es tanto obsesionarse en eliminar los defectos del otro (todo profesor lo sabe bien), como propiciar en el corazón, del mismo modo como se atiza una llama, el crecimiento de la generosidad hacia Dios y hacia el prójimo…

Finalmente, que su amor sea paciente, con esta paciencia del labrador que confía en las estaciones. Así su exigencia de amor dará frutos.

“Tu amor sin exigencia me disminuye; tu exigencia sin amor me rebela; tu exigencia sin paciencia me desalienta; tu amor exigente me hace crecer”Cuando los hogares se ejercitan en el amor fraternal, poco a poco su corazón ensancha su horizonte. Y progresivamente, su amor gana la casa, el barrio, el país… hasta llegar a las más alejadas orillas…

Dónde hay cristianos que se aman, allí está la Iglesia. A condición, no obstante, de que cada pequeña comunidad quiera estar presente en la Iglesia, se entregue al servicio de la Iglesia.

El poder de intercesión de los cristianos cuando están unidos tiene una fuerza extraordinaria: “Si dos de entre ustedes se ponen de acuerdo sobre la tierra para pedir cualquier cosa, en verdad, lo obtendrán de mi Padre que está en los cielos”.

El amor fraterno tiene una fecundidad excepcional. A su alrededor, el mal disminuye, el desierto comienza a florecer. Una comunidad fraterna es un mensaje de Dios a los hombres. Su más importante mensaje, el que revela la vida íntima de Dios, su vida trinitaria. No hay sobre Dios un discurso más elocuente y más persuasivo que el espectáculo de cristianos que “son uno” como el Padre y el Hijo son uno. Que sea pues vuestra obsesión: Hacer de vuestro equipo un ejemplo de caridad.

L’Anneau d’Or; Mai – Août 1956

Un Testimonio

Les proponemos vivir en dos minutos, el electrochock que nuestro joven equipo, recién salido de los dos años de iniciación al Movimiento, vivió en su año de estudio de los textos elegidos del Padre Caffarel. ¿Están listos? ¡Entonces, vamos allá!

  • Por lo que      se refiere a la vida de equipo:

¿Están contentos de estar en los ENS?

—Quizá usted señora espera por fin poder hablar con su marido,

—Quizá usted señor ha aceptado entrar en un equipo por agradar a su esposa.

Pues bien, él, el Padre Caffarel nos dice: «La única intención verdadera, la que corresponde a la finalidad de los Equipos, es la voluntad de conocer mejor a Dios, de amarle mejor y de servirlo mejor. Se viene a los Equipos por Dios, se permanece por Dios».

  • Por lo que      se refiere a la oración:

Cuando llega la Participación en la reunión de equipo, uno siempre encuentra con la ayuda de sus compañeros, algún modo de excusarse que justifique lo difícil, por no decir imposible que les resulta a los laicos encontrar tiempo para orar regularmente, solos o en familia.

A esto el padre Caffarel contesta: «El que me argumenta: “¿Pero dónde quiere que encuentre el tiempo para hacer oración?”, me deja pensativo…. o no ha comprendido el carácter vital de la oración para mantener la vida religiosa, o está indicando una tendencia a la irrealidad... Toda la cuestión consiste en saber si es vital comer, toda la cuestión es saber si es vital orar».

Si tras estas palabras del padre Caffarel, continúan contentos o satisfechos porque no se sienten interpelados por ellas, todavía les queda por escuchar otro mensaje: «Desgraciado es el hombre virtuoso, heroico, austero, lleno de celo, si está contento consigo mismo, satisfecho, si no se reconoce pecador, si no espera, no llama al Salvador».

Todas estas palabras del Padre Caffarel no dejaron insensible a nuestro equipo. Las reacciones fueron vivas, algunos se molestaron, se indignaron, se sintieron incómodos.

Pero podemos dar testimonio de que los que se sintieron más interpelados, son los que hoy han sacado el mayor provecho para su vida cristiana.

Si la exigencia del Padre Caffarel para los matrimonios nos impresiona, es porque es firme y sin concesiones, al igual que lo era la exigencia de Cristo con sus apóstoles. Así que no vacilen, déjense interpelar por la radicalidad, el entusiasmo y el amor del Padre Caffarel.

Hina et Olivier Lefrançois

* Tomado de: El Padre Caffarel, Profeta del Matrimonio. Extracto de Textos

Nota del Equipo Web: Las itálicas en textos que no están entre comillas son nuestras.