Nota del Equipo Web: Nutrirnos en las Fuentes implica también, recordar los principios fundamentales del Movimiento. El tema de la ayuda mutua es el segundo de ellos, después de la Espiritualidad Conyugal; es decir, es esencial para la supervivencia y el crecimiento de nuestros Equipos; sin ella nuestros propósitos de alcanzar la vivencia de “las promesas del bautismo”, como indica la Carta Fundacional, se hace cuando menos difícil. El documento corresponde a una charla del Eapre 2011, que también hizo parte de los que entregaron en el CD del Eapre 2013, pues su contenido es imperecedero.

 

Desde su nacimiento los ENS han tenido muy claro que sus dos pilares son la Espiritualidad Conyugal y la Ayuda Mutua. Bellamente dice nuestra Carta Fundacional al comentar, en la parte de Mística de los Equipos, sobre la Ayuda Mutua: “No se trata sólo de conocer a Dios y sus enseñanzas sino de ir a su encuentro. Al estudio hay que añadir la oración. Del mismo modo que unos se ayudan a estudiar, en los equipos se ayudan a orar. Ruegan los unos por los otros. Ruegan los unos con los otros”.

 

Aquí radica la principal ayuda mutua: en utilizar el tremendo poder de la oración para ir juntos al encuentro del Señor.

 

Más adelante la Carta nos pregunta: “¿No es ilusión pretender ayudar a los amigos a mantener su vida espiritual, si no se les ayuda previamente a superar sus preocupaciones y dificultades? Por eso los hogares de los Equipos practican ampliamente la ayuda mutua, tanto en el plano material como en el moral”.

 

En otro texto fundamental, el del Segundo Aliento, se nos expresa esta misma idea de tener los ENS estos dos pilares fundamentales: “Lo que proponen los Equipos es descubrir la presencia de Dios dentro de la pareja casada y vivir la caridad fraterna con otros hogares”.

 

Podríamos tratar de explicar muy brevemente a los equipistas, y a quienes nos pregunten, a partir de ser un movimiento de espiritualidad conyugal bajo el patrocinio de Nuestra Señora, en el cuál somos solidarios y responsables unos de otros y luego mostrarles nuestro proyecto: atender la llamada de Jesucristo de “Ven y sígueme” pero que, al ser conscientes de nuestra debilidad, nos unimos en equipo convencidos de la eficacia de la ayuda fraternal y de la promesa de Jesucristo: “Donde estén dos o más reunidos en mi nombre, Yo estoy en medio de ellos” (Mt 18,20).

 

Así construimos una verdadera comunidad cristiana, centrada en Cristo, en comunión estrecha con la Iglesia y sus jerarquías y totalmente abierta al mundo.

 

Los Equipos de Nuestra Señora son un camino y como cristianos sabemos que no hay más camino que Jesucristo. Para seguirlo nos proponen:

 

·         Orientaciones de vida.

 

·         Puntos concretos de esfuerzo (Ayudas).

 

·         Una vida de equipo.

 

Es necesario insistir que el Equipo no es un fin en sí mismo sino un medio al servicio de sus miembros, para ayudarles a vivir en santidad, en amor y que no se reduce a una simple reunión mensual. Nosotros estamos invitados a vivir UNA VIDA DE EQUIPO en comunidad, construyéndonos en Cristo, plenamente SOLIDARIOS unos con otros; es decir, vivimos practicando la AYUDA MUTUA.

 

Para lograrlo tenemos – como lo dice la Carta Fundacional, que vivir la caridad fraterna satisfaciendo su cuádruple exigencia:

 

·         Dar

 

·         Recibir (que es más difícil que dar)

 

·         Pedir (aún más difícil)

 

·         Saber rehusar la solicitud, cuando no puede otorgarse.

 

Es tremenda la importancia de una característica especial de los ENS: En nuestra reunión de equipo vivimos la “participación” como un camino de conversión comunitaria, donde se practica la ayuda mutua. No es una simple toma de unas tareas para llevar un registro estadístico: es una maravillosa ocasión de vivir la solidaridad, de vivir nuestro compromiso con la santificación de nuestros compañeros de equipo. Nuestra reunión es para vivirla activamente, para prepararla. Si somos pareja responsable es un momento para animar, para “enderezar”, para dar ejemplo, para dar y recibir ayuda mutua

 

Ya hablamos de ayudarnos a orar, de orar unos por los otros y de orar los unos con los otros, hablemos ahora de apoyarnos mutuamente aceptando cargos en el Movimiento, cotizando debidamente, dando ayuda material a nuestros compañeros (tiempo, dinero, etc.).

 

Todos estos aspectos y actitudes van conformando una real ayuda mutua. porque tenemos que concretarla para que no se quede en piadosas intenciones.